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Archive for the ‘lecturas’ Category

Una delicia  en la red: una biblioteca virtual “El Libro total”

Incluye obras literarias de muchísimos países.

Es recomendable leer primero el Manual de uso para conocer todas las posibilidades durante la lectura:

– Es posible leer el libro, pasar páginas, leer con música o  bien realizar una audio lectura

– También se puede consultar el diccionario durante la lectura y…¡regalar un libro por correo!

PARA NO PERDÉRSELO

 

 

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Cuento de Gabriel García Márquez, incluido en su libro Doce cuentos peregrinos (obra publicada en 1992).
Una horrible pesadilla en un manicomio.
Un cuento que nos deja sin palabras.
 Temas: la incomunicación , los celos, la desconfianza, la locura y la cordura, el amor.
La protagonista, María de la Luz Cervantes,  es una joven mexicana que va a reunirse con su marido. Tras averiarse  su coche, es recogida por el conductor de un autobús destartalado que traslada a enfermas  mentales  a un manicomio.

   Al llegar allí, María, sólo pendiente de poder hablar por teléfono  con su marido  para comunicarle su problema, baja junto con las enfermas. Las enfermeras del lugar la confunden  con una paciente más y casi ni la escuchan cuando intenta explicar su situación; ella pierde la paciencia, se violenta y las enfermeras se ven obligadas a dormirla con una inyección.

 

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97 formas de…

fabra.jpg   … decir te quiero.

Novela de JORDI SIERRA Y FABRA (publicada por la editorial Bruño en 2003)

El título no engaña, se trata de una novela de amor, pero también de misterio, intriga.

Dos jóvenes que murieron hace veinte años y  una promesa de reencarnación.

¡Sorprendente!

Para las sentimentales y románticas.

(Elena C.)

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Raquel

título: Raquel

autor: Isabel Clara-Simó

editorial: Algar jovenraquel.jpg

lugar y año de publicación: Barcelona, 1992

género: novela juvenil

La novela está escrita en forma de diario. Abarca un curso escolar desde el 18 de octubre hasta el 29 de junio.

Raquel, la protagonista, estudia COU. Es una joven de 17 años, inteligente y sensible y con un gran espíritu crítico, pero tiene dos problemas: no quiere a su familia y no se gusta a sí misma.

Cuando su mejor amiga muere trágicamente, Raquel intenta superar su soledad mediante el amor.

Raquel demuestra tener una gran fuerza de voluntad para superar todos los problemas: además de  la muerte de su mejor amiga,  tiene   problemas  con  su novio, ha de enfrenterase al divorcio de sus padres, los estudios… Pero ella no se rinde y lucha.

Pienso que tiene un carácter admirable. Cuando sus padres se separan ella se va a a vivir con su madre. Para superar las dificultades económicas se ve obligada a trabajar al mismo tiempo que estudia para aprobar la selectividad.

La acción  transcurre en Barcelona y en el hospital de Montpellier.

He disfrutado mucho leyendo la novela. Al principio creí que sería aburrida por estar escrita en forma de diario, pero la manera de narrar los hechos y de expresar las emociones me ha cautivado por completo.

(Publicado por Identidad robada)

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Estos son algunos de los títulos que hemos leído a lo largo del trimestre

 El pozo

El hombre muerto

La pata de palo

El gigante egoísta

No se culpe a nadie

Las ánimas

Cabeza rapada

Las cosas

La conferencia

El ruido de un trueno

Recuerdo perdido 

El águila y el pastor

La lengua de las mariposas

Sólo vine a hablar por teléfono

El corazón delator

Historias extraordinarias de E. A. POE 

Novelas

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 Hijos de un amor imposible

Réquiem por un campesino español 

Mensaje cifrado

Devoraré bollic@os por ti 

Raquel

El complot de las flores 

Un piercing en el corazón 

Viaje al centro de la tierra

La historia interminable

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Territorio comanche 

De ahora en adelante

Nada que no seas tú

El tren especial desaparecido

97 formas de decir te quiero

Las chicas de alambre

El aguijón del diablo 

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Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar

Crónica de una muerte anunciada

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QUÉ LEER

Libro altamente recomendable de un escritor argentino que resulta ser, a su vez, doctor en Lógica matemática. No podrás parar durante dos días, o menos. Garantía total.

Guillermo Martínez ha publicado recientemente ‘La muerte lenta de Luciana B.’ , un libro que, asegura, “no es una novela negra al uso”.

Guillermo Martínez (Bahía Blanca, Argentina, 1963) ha jugado con el dramatismo, la ambigüedad, el afán de justicia y venganza para construir la trama que encierra La muerte lenta de Luciana B. (Destino).

La historia gira en torno a dos escritores muy diferentes, uno enigmático, huidizo y triunfador absoluto, y el otro todo lo contrario, y una mujer, Luciana, que trabajó para ambos escribiendo los textos que ellos le dictaban y de los que se sintió profundamente enamorada.

“La línea de suspense que he logrado mantener obligará al lector a leerla de una sentada. Al menos es lo que deseo” – manifiesta el autor en una entrevista.

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“Mi profesión de matemático no hace que mis textos sean sobrios o pragmáticos. Yo imagino las historias igual que el resto de los escritores y las traslado al papel como si fueran cuentos”.

Lectura completa de un artículo sobre esta novela en El País

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JULIO CORTÁZAR

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No se culpe a nadie (cuento completo)

El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando,alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello. En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tontería de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver. Si fuese así su mano tendría que salir fácilmente pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente desteñirá y le manchará la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al frío de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulóver por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha podido salir fácilmente. De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulóver, y además hay el gusto del pulóver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver sin contar que debe ser tarde y su mujer estará impacientándose en la puerta de la tienda. Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pulóver está en contacto con el aire frío de la habitación es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulóver con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier pulóver tirando enérgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulóver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulóver porque sobre el pecho no se siente más que la camisa, el pulóver debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahí arrollado y tenso como si él tuviera los hombros demasiado anchos para ese pulóver lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pulóver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Irónicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulóver, pero ha perdido la orientación después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreográficas. En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulóver puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridículo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulóver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pestañas. Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izquierda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulóver, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás, girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pulóver, aunque su mano izquierda le duela cada vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulóver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar inútilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulóver y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fría, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulóver, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulóver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulóver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos.

(texto extraído de http://www.juliocortazar.com.ar)


 

 


 

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